Para poder hablar del nacimiento del Colegio San Bernardino de Sena primero debemos remontarnos a la fundación de la ciudad de Mulchén. Al llegar el Coronel Cornelio Saavedra en el año 1861, al lugar que mas adelante se llamaría Mulchén, se hacia acompañar del capellán de las tropas Fray Alejandro Manera (quien mas adelante se convertiría en el primero director de la escuela) el cual venia con una sola misión, evangelizar la Araucanía.

Alejandro Manera decidió como prioridad enseñar oficios a los habitantes de la zona los cuales la gran mayoría, por

no decir en su totalidad, eran indígenas del sector. Uno de esos oficios enseñados fue la curtiembre llegando a ser una de las labores mas realizadas por los lugareños. Paralelamente a esto construía la

primera iglesia y escuela de la ciudad de Mulchén comenzando a funcionar el año 1862 con el nombre de Escuela San Bernardino de Siena, nombrada así por el santo italiano del mismo nombre. Durante la década de los años 50 se contratan los primero profesores seglares para enseñar en el colegio, uno de los nombres de ellos es la Profesora Graciela Pérez que trabajó en el establecimiento durante los años 1950 y 1960.

En el año 1960, bajo la dirección del sacerdote Antonio Salvo Díaz, llegan a enseñar en el establecimiento las profesoras Srta. Inés Yáñez Quinteros y Sra. Nolfa Vallejos Cifuentes quienes se hicieron cargo de los cursos combinados 1º a 2º y 3º a 4º respectivamente. Ya para estos años el colegio además de funcionar como escuela propiamente tal también lo hacia como internado llegando a albergar la cantidad de 120 alumnos aproximadamente en su totalidad hijos de obreros del pueblo y zonas aledañas. Durante estos años el colegio entregaba cuidado y enseñanza a los alumnos gracias a la buena voluntad de los dueños de los fundos de alrededor los cuales proveían de la alimentación para alumnos. Mas tarde en el año 1970 en vista que la congregación franciscana se retira de la ciudad de Mulchén deciden vender el colegio a la Srta. Inés Yáñez(Q.E.P.D.) transformándose en su directora. Aunque el colegio ya no estaría bajo el alero de la comunidad franciscana la nueva directora decidió que el establecimiento siguiera funcionando con las bases entregadas por sus antiguos fundadores enseñando valores tales como respeto al prójimo, amor a Dios y a nuestro país. Esto queda reflejado en la decisión de no cambiar el nombre del colegio ya que se posee la firme creencia que si algo a ayudado a superar los momentos mas duros de nuestra historia nacional y comunal ha sido gracias la ayuda y protección de nuestro santo patrono San Bernardino de Sena.